En los últimos años ha ido tomando fuerza una corriente a través de la cual, los expertos en marketing de multitud de marcas, afirman haber encontrado una solución en la ciencia neurológica. Ahora, a través de diferentes técnicas: resonancia magnética funcional, magnetoencefalografía y electroencefalografía, se pueden conocer todas las emociones que se desatan en el cerebro ante un anuncio de un producto. En definitiva, el neuromarketing es la ciencia que engloba el estudio del cerebro y su aplicación al marketing.

Uno de los casos más conocidos fue el del “reto de Pepsi”, que se realizó en varios lugares del mundo. Era una campaña de benchmarking en el que se evaluaban compañías generalmente competidoras, y en este caso, se evaluaban dos de las marcas más importantes de refrescos del mundo (Coca Cola y Pepsi). El ejercicio consistía en que los consumidores tenían que probar a ciegas esos dos productos y decantarse por uno y comprarlo contra el producto que solían comprar normalmente (la experiencia les motivaría a cambiar de marca en la próxima compra).

Los científicos con estas investigaciones llegaron a varias conclusiones:

  • La decisión de comprar o no un producto no es racional, deriva de fuerzas inconscientes (compras por impulso).
  • El proceso de seleccionar un producto/servicio es algo automático (derivan de los hábitos del consumidor y fuerzas inconscientes como: la historia, personalidad, contexto social y físico).
  • El sistema emocional juega un papel muy destacado en los procesos mentales determinando el devenir de la compra.

El resultado final mostró que más de la mitad de consumidores eligieron Pepsi y la pregunta que no dejaban de hacerse en Pepsi era ¿Por qué la mayoría de la gente prefiere nuestro producto y consume el de la competencia? El neuromarketing cuenta con muchos adeptos y detractores que lo acusan de manipular la conducta humana, pero parece que la carrera para llegar a tocar la fibra del consumidor ha comenzado y ya se sabe…información es poder.