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Las empresas cada vez están más convencidas de la eficacia de los influencers (influenciadores) a la hora de promocionar sus productos/servicios y las compañías no paran de incrementar su presupuesto en el último año en favor de esta partida.

El sueño de toda marca es conseguir mayor viralidad a la hora de transmitir sus contenidos y para ello las redes sociales son el canal adecuado para posicionar su mensaje, aunque no es nada fácil que sus creatividades se compartan y se difundan todo lo que les gustaría. Para aquellos que todavía estén despistados, decirles que un influencer es un profesional ligado a nuestra área de actividad (por lo general) que tiene gran notoriedad y goza de una buena reputación en las redes y ayuda a posicionar una marca, mensaje o servicio.

Pero ¿por qué todo lo que toca un influencer lo “convierte en oro”? digamos que principalmente tenemos tres motivos de peso: su alta dosis de creatividad, ellos mismos atraen a público de calidad (en sí mismos son canales de noticias) y lo más importante es que impulsan las conversiones haciendo que los internautas compren nuestro producto/servicio.

La rueda ya se inventó hace tiempo y no engañemos a nadie, ya que desde que nació la publicidad los personajes públicos han tenido un peso destacado a la hora de transmitir los mensajes de las marcas, pero con la revolución tecnológica y del boom de las redes sociales han hecho que estos influenciadores se estén multiplicando en un tiempo record.

Desde Lina Ortas destacamos que estos influencers están como “pez en el agua” en el ámbito del branded content, ya que pueden generar contenidos donde la marca o el producto no es el centro del mensaje. Los formatos que más utilizan aparecen en post en blogs, tutoriales (vídeos), encuentros entre blogueros.

Hay un ejemplo que merece la pena destacar y es el del Reino Unido donde la influencia de los Youtubers es tan potente que se está intentando regularizar su actividad publicitaria, ya que en muchas ocasiones no se diferencia con claridad si el contenido ofrecido es propio o no. En nuestro país destaca el Rubius con más de 13 millones de suscriptores en su canal de YouTube.

Por mucho que algunos aseguren que venden humo (aunque parece que los resultados dicen lo contrario) y otros son sus fieles seguidores, lo que nadie puede dudar es que están ahí y que habrá que estudiar su papel en el ámbito digital, ya que tienen peso y ese peso se traduce en euros para las empresas. Seguiremos informando…